miércoles, 15 de abril de 2026

OTRA VIDA

     Una era termina sin hacer ruido. No es por una decisión. Termina porque sí, como se acaba el pan sobre la mesa. Uno mira alrededor y ya no quedan ni migas. Entonces comprende: aquello que fue ya no será. No duele. Se ve. La era anterior funcionaba con ciertas reglas. Uno sabía cómo hablar, cómo querer. De pronto, esas reglas no existen: son como un mapa de una ciudad destruida. Y ahí empieza la otra era. Vacía. Blanca. Sin instrucciones. No da miedo. Da lo que da mirar un campo recién arado. Todavía no hay semillas, pero la tierra está abierta. Y con eso ya hay algo. Lo que cura es ese silencio: no tener que hacer nada más que estar ahí, entre lo que se fue y lo que todavía no llega. Uno cierra una puerta. No sabe si hay otra. Pero la mano, sin pensarlo, busca el picaporte. Eso es empezar otra vida.



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