Uno mira el mar. El mar está ahí. Siempre. Es grande. Es verde o azul. Se mueve. No hace ruido, pero tampoco silencio. Hace lo que hace. Uno se sienta en la arena. O en una reposera. No importa. Mira el agua que llega y se va. Una y otra vez. No hay nada que entender. No hay nada que sentir. Eso es lo bueno. El mar no pide nada. No dice nada. Sólo está. Uno mira. La cabeza se vacía. Los hombros bajan. Uno se olvida de la contractura. Entonces no hay cuerpo dolorido. No hay cansancio. Sólo el mar. Y uno que mira. El mar, el mar. Y no pensar nada. Eso es todo. Eso es hermoso, porque es lo único que nunca miente. Y uno, al fin, se parece al mar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
MOVIMIENTO QUIETO
Uno mira el mar. El mar está ahí. Siempre. Es grande. Es verde o azul. Se mueve. No hace ruido, pero tampoco silencio. Hace lo que hace...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Te pasás la vida soñando. Con la casa, con el auto, con ese rincón de paz donde todo esté en su lugar. Juntás plata, pedís créditos, fi...
-
Uno arranca por cualquier lado. No hay otra forma. Nadie sabe dónde queda el principio. Así que agarramos lo primero que viene, un día...
No hay comentarios:
Publicar un comentario