En este tiempo, a nadie le gusta una corriente que no pueda cambiar de rumbo. El valor más grande es decir que sí. Decir que sí a todo. A la comida fría, al amigo que miente, a la idea que mañana será la contraria. El sí es la palabra bonita. La que abre puertas. La que no mancha. Pero hay personas, de vez en cuando, que dicen que no. No lo gritan. Lo dicen bajito. Y lo dicen una sola vez. Dicen que no a una cosa, y ya está. No negocian. No dan vueltas. Esa gente, hoy, es insoportable. Porque un no firme es como una roca en medio del río. Y este tiempo no construye cauces. Este tiempo fluye. La roca no fluye. La roca es un escándalo. Entonces el mundo la escupe. La aparta. La olvida. Pero la roca, ahí, sigue. Sola. Dura. Y esa obstinación, en medio de tanta corriente, es lo más parecido a la libertad que nos queda.
domingo, 26 de abril de 2026
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