La fotografía es la verdad. El cine es la verdad veinticuatro veces por segundo. La primera es un instante que se queda; la segunda, una corriente que fluye. La foto dice: "esto fue". El cine dice: "esto está siendo". Pero nosotros hemos olvidado cómo mirar. Queremos que la foto se mueva y que la película se detenga. Queremos que el tiempo obedezca. Sin embargo, hay un momento en que se tocan: cuando una imagen se fija en la memoria y uno siente que allí, en ese lugar, todavía algo ocurre. Entonces la verdad no es lo que se ve, sino lo que se adivina. Porque todo mirar es despedirse. La foto muestra lo que ya no está; el cine, lo que se va mientras se muestra. Ambos, si se observan con atención, dicen lo mismo: el tiempo pasa, y nosotros pasamos con él. Mirar es dejarse ir. La única verdad cierta no está en la imagen, sino en el acto de mirarla. Y eso no se captura: se hace. Y cuando se hace, ya no hace falta nada más.
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jueves, 13 de agosto de 2026
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LO QUE YA NO ESTÁ
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