sábado, 1 de agosto de 2026

TODOS, NADIE

     El uno no tiene nombre. No tiene cara. No está en ningún lado, pero está en todo. Es lo que se dice, lo que se piensa, lo que se hace. Sin que nadie lo haya dicho, sin que nadie lo haya pensado, sin que nadie lo haya hecho. Vos no decidís. El uno decide por vos. Y vos lo agradecés, porque es más fácil. No hay que elegir, no hay que arriesgar, no hay que responder. El uno es una máquina de respuestas ya hechas. Y funciona tan bien que vos ni siquiera notás que está funcionando. Pero hay un precio. Vos no sos vos. Sos el otro. Sos todos. Sos nadie. La vida se vuelve una copia. Una copia de copias. Vos repetís, repetís, repetís. Y creés que estás viviendo. Pero estás repitiendo. Nada más. Entonces, ¿qué hacer? No mucho. Casi nada. Dejar de repetir. Callar. Mirar algo que no tenga nombre. Algo que no sirva para nada. Algo que nadie haya nombrado antes. Eso no lo dice el uno. Eso no lo piensa el uno. Eso es tuyo. Y en ese instante, sin gritar, sin hacer nada raro, vos dejás de ser todos. Vos sos alguien. Uno, nada más. Pero uno de verdad.



ÍNTEGRO

     Hace tiempo que no sé estar en el mundo sin que el mundo me pida algo. Todos los días igual: despertar, cumplir, resolver, apagar la luz. En medio, ruido. Antes, cualquier cosa me sostenía. Ahora todo pasa. La inspiración llega y se va. La esperanza parece un esfuerzo. Y lo peor: uno se acostumbra. Pero hay un automotor viejo y quieto en algún lado. No importa dónde. Está completo sin moverse. No necesita demostrar que sirve. Su valor se mantiene. Está en ser, no en hacer. Eso busco. No fuerza. No salida. Una forma que se mantenga. Que los días tengan claridad sin depender del ánimo. Que lo cotidiano no sea pared, sino piso. La paz no es un lugar. Es una decisión: quedarse donde uno está sin pedir que sea otro. Permanecer atento. Mirar el automotor y no pedirle que arranque. Mirarse y no pedirse ser distinto. Uno puede estar quieto y estar bien. No hace falta moverse. No hace falta ser otro. El automotor no va a ningún lado y está entero. Yo puedo hacer lo mismo.




TODOS, NADIE

     El uno no tiene nombre. No tiene cara. No está en ningún lado, pero está en todo. Es lo que se dice, lo que se piensa, lo que se hace. ...