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viernes, 14 de agosto de 2026

EL PASO

     Un hombre camina todos los días por la misma vereda, a la misma hora, con idéntico paso. No piensa en eso. Piensa en las compras, en el perro que ladra a lo lejos, en el cielo que amenaza lluvia. Pero sus pies ya conocen el trayecto. Sus pies recuerdan cada baldosa suelta, cada desnivel. Sus pies van solos. Él los sigue, distraído, como quien se deja llevar por una corriente. Y así, sin saberlo, va dejando un camino que otros dejaron antes que él, y que otros dejarán después, cuando él ya no esté. La vereda no cambia. El paso, tampoco. Lo que cambia, si es que algo cambia, es lo que sucede mientras se camina. Pero para que suceda, alguien tiene que mirar el pie que se levanta. No el destino. El pie.



jueves, 6 de agosto de 2026

EL PASO

     El miedo no se vence con trucos: es una puerta. La mayoría no la abre. Yo aprendí que el único modo es abrirla del todo. Porque quien se cuida del dolor no lo aleja: lo deja ahí, creciendo, mientras mira desde lejos. Llega un día en que no hay más vueltas. La enfermedad, la pérdida, el amor que se va. Hay que meterse de lleno. Caer en el centro de lo que viene. Como quien se arroja al agua sin saber nadar, pero sabe que hay fondo. Cuando uno siente el miedo hasta el final, el miedo se termina. No porque desaparezca, sino porque ya no es un fantasma: es una cosa con nombre. Algo que se puede mirar de frente. Y, una vez que lo ves, podés decir: ya sé qué es esto. Ya lo viví. Ahora lo dejo. No es que uno deje de querer. Es que uno deja de creer que eso es todo. Así que ahora abro la puerta. Dejo que pase. Siento. Y, cuando no queda nada, sigo.




EL RESCOLDO

     Un día cualquiera uno abre la puerta y afuera hay otra cosa. No es que las flores aparezcan de golpe ni que los pájaros se decidan a ca...