domingo, 23 de agosto de 2026

FINITO

     Hoy, cayendo el sol, se termina el día en que cumplo años. Probablemente más años de los que me quedan. Uno pasa los años sumando, porque así se aprende. Después, cuando ya nadie enseña, se aprende a restar. No es una decisión. Ocurre. Una fecha, un papel, y de repente constatás que algo ya no vuelve. Ahí te das cuenta: no podés llevar todo. No porque no quieras, sino porque el tiempo tiene un límite que no negocia. Entonces elegís. Pero ya no entre el bien y el mal. Elegís entre lo que pesa y lo que sostiene. Entre lo que ocupa y lo que habita. Porque hay cosas que llenan la casa y cosas que llenan la vida. Y no son las mismas. El que vivió en algún extremo -y yo viví- sabe esto: la intensidad no es claridad, y el vértigo no es dirección. Corrí, abracé, confundí velocidad con avance. Ahora, con el tiempo justo, comprendo: la única ganancia está en la poda. No es resignación. Es atención. Mirar y preguntar. Escuchar y no siempre responder. Porque el equilibrio no es la mitad: es la cantidad justa, esa que sólo se reconoce cuando ya no hay apuro. El instante, antes perdido, es ahora el único lugar valioso. Ya no se trata de atraparlo, sino de estar. Ya no se trata de vivir más, sino de vivir con la certeza de que no habrá otra oportunidad. Que esto es todo. Y que, por eso, es más urgente. Cumplir años, al final, no es sumar. Es restar lo que sobra para que lo que quede, por fin, brille con su propio peso.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

FINITO

     Hoy, cayendo el sol, se termina el día en que cumplo años. Probablemente más años de los que me quedan. Uno pasa los años sumando, porq...