La noche llega. No hay nada raro en eso. El tiempo va y viene, y a veces lo que viene es oscuro. Uno permanece en esa oscuridad. No busca nada especial. Sólo espera. Y en esa espera las cosas empiezan a ordenarse de otra manera. No es iluminación. Es claridad: lo que importa sigue ahí, aunque no se vea. El tiempo va y viene. Lo único que uno puede hacer es no irse con él. Quedarse. Eso es todo. No hace falta brillar. Basta con no apagarse. La noche pasa, como pasa todo. Y uno sigue ahí, sin haber necesitado más que eso para crecer.
sábado, 29 de agosto de 2026
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