La soledad es el punto de partida. Los demás están ahí, pero no llegan a entrar. No es por maldad. Es por pura física. A veces, sin embargo, alguien consigue asomarse. No sucede a menudo. Pero sucede. Y cuando sucede, uno descubre que el otro tiene, en algún lugar, una grieta que coincide con la nuestra. El amor es eso: dos grietas que se encuentran. No se funden. No se pierden. Se encuentran. Y durante ese encuentro, la soledad no desaparece, pero se hace más llevadera. Después, cada uno sigue su camino. Pero sabe que esa grieta existe. Y que alguien, aunque sea por un instante, logró entrar.
domingo, 6 de septiembre de 2026
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COINCIDENCIA
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