La soledad es el punto de partida. Los demás están ahí, pero no llegan a entrar. No es por maldad. Es por pura física. A veces, sin embargo, alguien consigue asomarse. No sucede a menudo. Pero sucede. Y cuando sucede, uno descubre que el otro tiene, en algún lugar, una grieta que coincide con la nuestra. El amor es eso: dos grietas que se encuentran. No se funden. No se pierden. Se encuentran. Y durante ese encuentro, la soledad no desaparece, pero se hace más llevadera. Después, cada uno sigue su camino. Pero sabe que esa grieta existe. Y que alguien, aunque sea por un instante, logró entrar.
domingo, 6 de septiembre de 2026
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
CORREGIR PAPELES
Tachó un nombre con lápiz y guardó la lista en el cajón, entre papeles sueltos. Cerró el cajón y no dijo nada. Hacía tiempo que explica...
-
Uno piensa una cosa, y dice otra. O promete algo, y no lo realiza. Es una ruptura. Un desgarro. Si se repite, cansa. La opción es simpl...
-
Una puerta. Está el afuera, y el adentro. Abrir es un acto sencillo: permitir el paso de un lado al otro. La dificultad reside en lo q...
-
Un hombre cruza la calle. Lleva las manos en los bolsillos y camina como si ya supiera adónde va. En la esquina, una mujer espera el c...
No hay comentarios:
Publicar un comentario