martes, 11 de agosto de 2026

SAGRADA FAMILIA

     La Sagrada Familia no es alta: es firme. Cada torre baja hacia el suelo. No asciende: sujeta. Mi hija la vio a los quince. Yo no estaba. Me contó por teléfono que era enorme. Hoy, a sus dieciocho, volvimos juntos. Se detuvo en el mismo lugar. Miró los andamios y las grúas. Dijo: "Sigue igual". No era queja, era constatación. Entendí entonces que no había vuelto a ver la obra, sino el tiempo que pasa sin cambiar lo que importa. Ella, que ya no vive en casa, que estudia y decide sola, sigue siendo la misma que miró los andamios a los quince. Y yo, que no estuve aquella vez, estoy hoy. El templo sigue igual.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

BAJO EL ARCO

     El arco amarillo no vende comida. Vende tiempo: el tiempo que no tenés que esperar. El hambre, antes, era espera. Ese vacío que crecía ...