El ego controla. La intuición confía. El ego cuida lo que hay; la intuición vive lo que viene. El equilibrio no es quedarse en el medio, sino saber cuándo cada uno toma la delantera. El ego sostiene mientras la intuición empuja. La intuición abre camino mientras el ego no deja que todo se derrumbe. Sin el ego, uno se pierde. Sin la intuición, uno se detiene. Avanzar es eso: que el que controla suelte a tiempo, y que el que confía no olvide que alguien sostiene la casa. El ego cuenta; la intuición sabe. El ego cierra; la intuición abre. No hace falta elegir entre uno y otra. Basta con que el ego aprenda a abrir la mano después de contar, y que la intuición no desprecie al que vigila la puerta. Uno cuida lo que hay; la otra vive lo que viene. El ego protege; la intuición confía. Se necesitan más de lo que creen.
domingo, 13 de septiembre de 2026
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PUERTA Y PASO
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