La vida empieza en el útero. Sin permiso. Termina cuando la música se apaga. En el medio, nosotros. De jóvenes bailamos sin saber que la música se apagará. Está bien. Mejor no enterarnos todavía. Después llegan las dudas. El tiempo. El cuerpo que se cansa. El miedo a ser frágiles. No peleamos con eso. Bailamos con eso. No venimos a mirar. Venimos a movernos. No acumulamos. No poseemos. Lo profundo se vive. La libertad no es un permiso: es la capacidad de responder. Que disfrutemos del entretanto. Que aceptemos la luz y también el cierre. Cuando la música pare, que no nos encuentre sentados. Que nos encuentre bailando.
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miércoles, 7 de octubre de 2026
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