A veces, la distancia no es una medida. Es lo que se construye con lo que no se dice. Se tiene, adentro, la frase exacta. La que refleja el sentimiento perfecto. Pero las palabras que llegan son siempre otras. Más chicas. Más grandes. Ajenas. Entonces se habla de cualquier cosa. Y la frase verdadera permanece adentro, intacta. El deseo de que otro se quede puede volverse, en el aire, una pregunta inmensa. La duda no es sobre el sentimiento, sino sobre su derecho a existir. Mientras, el instante pasa. Hay una tensión terrible en querer mostrar el paisaje completo y terminar señalando, con torpeza, un detalle sin importancia. Llega el momento de abrochar el abrigo. Cada botón es una afirmación. La frase "esta vez quedate" es una piedra en la boca. No es un adiós por maldad. Es un adiós porque, a veces, el silencio es la única respuesta.
viernes, 31 de octubre de 2025
jueves, 30 de octubre de 2025
LATENCIA
Necesito un alto. Una pausa breve en este avance sin sentido. No soporto lo que queda cuando la vida se ha ido. Prefiero días grises, tranquilos. Una lámpara sobre la mesa. Su luz, de noche, multiplicada entre las hojas. Y una canción, una sola, girando en mi cabeza hasta volverse eterna. Un repliegue donde el tiempo se disuelve. Donde no hay metas, ni deudas, sólo latencia. Donde la existencia se reduce a un punto de calor y un compás que no cesa. Por eso me instalo acá. La lámpara dibuja un círculo sobre la madera. Afuera, la noche espesa. A veces, entre las ramas, veo destellos. Fragmentos de algo roto en el cielo. No son consuelo. Son señales. Elijo este territorio. Y la música. Siempre la música. No es adorno. Es el sostén de este refugio. Lo que llena los vacíos. Lo que impide el derrumbe. Así construyo mi resistencia. Con estos elementos mínimos. Esta economía de lo sagrado. Hasta que un día, sin aviso, apago el equipo de audio. El silencio que queda no es el de antes. Es nuevo. Me levanto. Abro la ventana. El aire entra de golpe. Afuera, el mundo sigue ahí. Pero ya no es una amenaza. Golpeo un par de puertas. Es todo lo que tengo. Y es suficiente.
miércoles, 29 de octubre de 2025
VIRUS
La grieta. No está entre el silencio y el ruido. Está entre dos ruidos. Uno es un rugido. El otro, un parloteo. Parecen enemigos. No lo son. Son dos formas orquestadas de llenar el mundo. Donde hay personas, hay desacuerdos. Donde hay ideas, hay disputas. Esa pelea no está mal. Lo malo comienza cuando un ruido ya no oye al otro. Cuando la grieta se vuelve un muro. El que ve claro, no elige equipo. Su mirada no necesita testigos. No juega ese juego. No se deja inocular. Da un paso al costado. No es cobardía. Es inteligencia. Desde ahí, mira. Ve el tablero entero. No se traga un menú de meros gritos o palabras vacías. El poder es para los que tienen los dos ruidos. Para los que viven en la grieta. Los que buscan lo real se alejan. No porque no puedan. Porque es lo justo. En ese sitio que eligieron, nace una calma. Un saber que no pide permiso. Es una verdad que no se inocula. Que no se contagia. Se piensa. Y con eso basta.
martes, 28 de octubre de 2025
LLUVIA
Lluvia. De chico, la esperaba. Eran días para desenterrar tesoros olvidados. El cielo se hacía pesado, oscuro. Después, empezaba. La lluvia. Y los juegos desempolvados. Luego, la vida. Un ruido. La lluvia pasaba. Yo también pasaba. Rozar las cosas, apenas. Nada más. Así se vive. O así se ama, dicen. No lo sé. Hoy, gotas en el vidrio. Me detuve. Las observé. Un clic. Y todo, de nuevo. Simple. Una memoria intacta, que cae, que cae. Lluvia. Eso creo.
lunes, 27 de octubre de 2025
CADA UNO EN SU ESPACIO
Avanzan. No por maldad ni bondad. Es el ritmo natural de la sociedad. Todos ejercen su presión, quieren alterar nuestro curso. Tienen ese derecho, quizás. Nosotros tenemos otro: trazar la línea. Decir "hasta acá". Como los árboles en el bosque. Crecen cerca, pero sus ramas no se entrelazan. Buscan el sol, cada uno en su espacio. Si se acercaran más, se robarían la luz. Si se alejaran, serían frágiles ante la tormenta. Entre ellos queda una frontera silenciosa. No es un pacto, es una inteligencia antigua. La solución no es negar el avance, que es inevitable. Es marcar con calma, pero con firmeza, el territorio propio. Defender el círculo de luz que nos corresponde. Nada más.
domingo, 26 de octubre de 2025
PERMANECER II
Vivimos apurados. Corriendo entre lo que viene y se va. Todo se adquiere y se reemplaza. Se cree que la vida es eso: una suma de instantes. Una colección. No es así. Pensá en una silla común. De esas que pasan desapercibidas. La usás para sentarte, nada más. Funciona. Cumple. Pero ahora imaginá que esa silla espera, años después, en otro lugar. No la recordás: la sentís. La curva del respaldo que se adaptó a tu espalda. La madera que conserva la marca de tus piernas. No era la silla. Era lo que ofrecía. El espacio que delimitaba. Ahí está. Lo bello no es un impacto. Es un lugar íntimo que se crea cuando algo permanece. Una construcción callada. Lo bello no se encuentra: se cultiva. Con la repetición. Con la permanencia. En este mundo de acumuladores, muchos confunden tener objetos con conquistar el mundo. Llenan espacios con cosas que no los contienen, porque no les dieron lo único necesario: constancia. Fidelidad. No tienen nada, porque nada los reconoce. Quedate quieto. Permanecé. No corras. Elegí un objeto cualquiera. Un mate. Una remera. Un banco de plaza. Esperá hasta que su utilidad se agote. Hasta que deje de ser lo que sirve y empiece a ser lo que es. Entonces va a emerger su textura real. Su matemática personal. Su verdadera forma. Esa presencia es la belleza. Y es tuya, porque le diste tiempo. Es la prueba de que no sólo pasaste: estuviste. Al final, te toca decidir: o sumás días al inventario de lo usado, o construís, con unas pocas cosas, ese lugar íntimo que, por habitado, te devuelve siempre a vos mismo.
viernes, 24 de octubre de 2025
IDENTIDAD (colores reales)
Se nace en una casa que no se eligió. Sus paredes son lo que pasó. Su luz, lo que queda. Se vive en ella. Se conocen sus rincones. Se pinta lo que se puede pintar. Con colores reales. Se abren ventanas donde es posible. Hay vigas que no se cambian. Pilares que sostienen lo que fue. La verdad no está en derribarlos. Está en quedarse quieto, un día cualquiera, en el centro de esa casa. Ver cada línea. Cada marca. Cada color. Y decir, simplemente: Acá vivo.
jueves, 23 de octubre de 2025
ESPEJOS
Un hombre cualquiera abrió un blog. Le puso Espejos. No era escritor. Escribía. A la noche, a veces. O un domingo a la mañana. Cosas simples. Lo que veía por la ventana. Un recuerdo de la infancia. Una frase que se le cruzó. Pasó casi un año. Ningún seguidor. Al principio, chequeaba las estadísticas. Ese cero no cambiaba. Se preguntó si estaba haciendo algo mal. Con el tiempo, dejó de mirar. Sin darse cuenta, algo cambió. Ya no escribía para llenar un vacío. Escribía porque sí. Como se riega una planta. O se ordena un cajón. El acto, sólo el acto. La mano, el teclado, las palabras que aparecen en la pantalla. Nada más. Sin la sombra del juicio, las palabras se volvieron más verdaderas. Más suyas. No grandes verdades, sino pequeñas certezas: el sabor del café, el peso del silencio, la luz de una tarde cualquiera. Dejó de ser alguien que escribe para ser alguien que, simplemente, está. Encontró, sin buscarlo, un lugar donde no había que demostrar nada. Donde él era suficiente. Espejos, al final, no era para ser mirado. Era para mirarse. Y en ese simple reflejo, sin adornos, se encontró a sí mismo. Entero.
martes, 21 de octubre de 2025
YO VISTO DE NEGRO
El blanco es para los que aún creen en la pureza. Es una luz que enceguece y, al final, siempre revela la mancha. La inocencia es eso: una finísima tela blanca esperando la primera mancha. Los hombres que confiaron en eso, yacen en el recuerdo, demasiado ciegos para ver la herida que se acercaba. Yo visto de negro. No para esconder la mancha, sino para integrarla. El negro no es la ausencia. Es la presencia de todo lo que el blanco no puede soportar. La esposa viste de blanco el día de la boda. La viuda aprende, con los años, que la fidelidad verdadera es al negro: el color que no miente sobre el desgaste y la pérdida. Vestirse de negro es la elección final. Es mirar de frente a la verdad y encontrar en su oscuridad una elegancia austera. Es saber que nada que valga la pena permanece intacto. Y que la muerte, al final, no es más que el negro aceptando su triunfo sobre la frágil ilusión del blanco.
domingo, 19 de octubre de 2025
ESPERANDO UN TREN
Tres hombres esperaban el tren. El primero repasaba su agenda con la obsesión de quien cree que los minutos son territorios por conquistar. El segundo discutía con el jefe de estación: hablaban de demoras, responsabilidades, perjuicios. Sus palabras, afiladas, resultaban inútiles. El tercero, un hombre común -de esos que uno cruza cada día sin recordar-, había encontrado algo en lo que detenerse: una fisura sutil que recorría el mármol del andén. Los dos primeros hablaban del tiempo, ese que se mide con relojes y siempre traiciona. El tercero, en cambio, observaba la falla en el mármol. No pensaba en el tren. Pensaba en su vida. En todas las veces que había mirado sin ver. En las promesas que formuló como si fueran pagarés que nunca debería saldar. Comprendió, de pronto, que había vivido como si el tiempo fuera eterno. Como si las personas fueran paisajes inmutables, siempre disponibles. En ese instante, un rayo de sol se filtró por la cúpula de vidrio que cubría el andén e iluminó la fisura en el mármol. Ardió un segundo, nada más. Después, la luz siguió su camino. Frente a la estación, en el parque, un niño jugaba. Su madre leía sentada en un banco. El niño vio el destello fugaz en la cúpula. -¡Mirá, má! -gritó, señalando con el dedo-. ¡El techo encendió una lucecita! La madre sonrió sin alzar la vista. Tal vez la vida no sea más que esto: encontrar la herida precisa y permitir que la luz la toque, aunque sea un instante. Para que alguien, en algún lugar, pueda alzar la mirada y creer -sólo por un momento- que lo bueno puede encenderse así, de repente, como un breve reflejo en la sombra. El tren llegó. Los dos hombres subieron rápido, aún discutiendo. El tercero lo miró pasar. Dio media vuelta y caminó hacia el parque. Tenía tiempo.
sábado, 18 de octubre de 2025
EL PAISAJE DEL FRACASO
Un golpe que, al romper algo, descubre un lugar desconocido. Eso es el fracaso. Llega y, por más esperado que fuera, instala ante nosotros un paisaje que no habíamos previsto. Su luz es cruda, pero auténtica. No se puede decorar. Frente a esto, el éxito continuado es un ruido blanco: una habitación tan iluminada que al final ciega. La primera victoria tiene el relieve de una montaña; la décima, el de una llanura interminable. No es que sea desagradable, es que deja de importar. Se pierde en su repetición. Existe una obsesión colectiva por el triunfo. Lo hemos envuelto en oro y lo hemos colocado en un altar. Es el único destino que nuestra época considera digno. Y, en consecuencia, le hemos declarado la guerra al fracaso. Lo tratamos como a un virus. La razón es simple y profunda: el fracaso es el antídoto contra la ficción en la que vivimos. Rompe el hechizo de la autoimportancia. Nos coloca, de pronto, ante los hechos puros. No ante la historia que nos contamos, sino ante lo que es. Es incómodo, sí. Pero en esa incomodidad habita un tipo de conocimiento que el éxito jamás podrá ofrecer. El éxito construye un castillo de naipes. El fracaso, en cambio, pasa de largo y señala el horizonte verdadero. Así que, quizás, la sabiduría no consista en escalar la montaña una y otra vez, sino en tener el valor de permanecer en el valle cuando es allí donde hemos caído. Porque es en ese suelo desnudo donde la mirada se limpia, y el mundo, por fin, se muestra en su forma precisa e innegable. La victoria nos cuenta un cuento. La derrota nos da una verdad. Hay que elegir con cuidado qué se prefiere escuchar.
viernes, 17 de octubre de 2025
EL SABOR DEL SABER
La sabiduría. Un don envenenado. La palabra lo delata: saber. Nace del latín sapere. Significaba tener sabor y tener inteligencia. Sabor y saber. Quien sabe, prueba. Y lo probado habita en él para siempre. Sabio. Como el sappheiros, la piedra preciosa. En ella, dicen, los persas veían el reflejo del cielo. Una claridad fría. Un orden inmutable. Pero todo zafiro guarda una sombra: puede curar la pestilencia, pero también enloquecer con su profundidad. Saber es haber probado. Y haber probado es recordar. No existe goce mayor que degustar lo conocido. No existe tormento mayor que no poder escupir su retrogusto. La paz de quien ha visto. La calma de quien nada añade. En eso se consumen las horas. En eso se extingue el sencillo ardor de la bestia.
miércoles, 15 de octubre de 2025
LO QUE ES
Todo se va. Eso lo sabés. No es triste. Es un hecho. Como el final del día. Más que esto, sabés que no hay nada. Buscábamos una respuesta grande. Un diseño en el cielo. Pero el significado estaba en otra parte. En el mate de la mañana. En la luz sobre esa foto que nunca enderezaste. Más que esto, sabés que no hay nada. A veces, el recuerdo te trae una voz. Un lugar preciso. No es que extrañes a esa persona. Extrañás quien eras vos. La persona que fuiste, ahí. Más que esto, sabés que no hay nada. Entonces, te rendís. La realidad es siempre el diario de ayer. La esperanza de algo más es sólo un hermoso error. Más que esto, sabés que no hay nada. Y en medio de eso, está esto. Este instante. Frágil y tuyo. Más que esto, sabés que no hay nada. No hay que descifrar nada. Sólo estar. Acá. En el mate de la mañana. En la luz sobre esa foto que nunca enderezaste. En el silencio de lo que es. Más que esto, sabés que no hay nada.
martes, 14 de octubre de 2025
SUSTITUTOS
Se miran. Creen reconocerse. Es un pacto. Prefieren la seguridad de las apariencias al desorden del interior. Por eso visten gestos prestados. No para engañar: para ocupar un lugar seguro. La sonrisa correcta. La palabra justa. Esa máscara es una promesa de orden. Pero debajo, late algo. Un calor confuso. Un gozo que no se parece a la risa que regalan. Algo que no sirve para ser mostrado. La pelea es con uno mismo. Es no rendirse a la comodidad de lo establecido. Es recordar el sonido de la propia voz, cuando no hay nadie escuchando. Llega un día en que el disfraz ya no ajusta. No por viejo, sino por el peso de lo callado. Y en ese desliz, se desnuda la verdad simple: el único sustituto que importa es el que usamos para reemplazarnos a nosotros mismos. Ahí termina todo. O tal vez, ahí comienza.
lunes, 13 de octubre de 2025
SUMA CERO
La mañana los une sin pedir permiso. Es la luz, simplemente, que tiende un puente entre ellos. No da nada. No quita nada. Se ofrece, sin pedir nada a cambio. Ponte en mi lugar. No para juzgar, sino para habitar ese silencio donde las certezas se desdibujan. Camina en mis zapatos, no como un viaje, sino como una pausa, un alto en el camino donde lo otro existe sin necesidad de ser entendido, poseído o domesticado. La empatía no es un sentimiento. Es un espacio. Un territorio que se abre cuando el yo calla; cuando cesa la urgencia de tener y se accede a la gracia simple de ser. El vaso. La taza. La luz entre ellos. Nada más. Nada menos. Todo en esa frágil vacuidad, donde dos vacíos distintos se prestan aire, por un momento, y crean un mundo.
domingo, 12 de octubre de 2025
SIEMPRE SIGUE (Cambios)
Creer que todo arranca en la primera página es un engaño. Como ver el tren y suponer que el viaje comienza en ese momento. No es así. El tiempo no es una ruta. Es un juego que te gana siempre. Te ofrece un sabor y, cuando creés tenerlo, se va. Pero algo queda. Una partícula de verdad. Pensá en esa estrella que ves por las noches. Se apagó hace siglos. Sin embargo, su luz llegó hasta vos. Ahí está. No es un recuerdo. Es un hecho. Su final se transformó en tu mirada. Las cosas no se ordenan. Se encuentran. Se superponen. Colisionan y, en ese choque, se alteran. No hay un inicio. Hay muchos, todos a la vez, y vos en el medio, tratando de unir los puntos. Vivir es eso. No empezar. Cambiar. Reacomodar los pedazos. Una y otra vez. Hasta que aceptás que el principio era sólo un consuelo para los impacientes. La verdadera historia ya empezó. Y sigue. Siempre sigue.
viernes, 10 de octubre de 2025
MAGIA ACUMULADA
Hay una inteligencia que no se enseña. Se acumula. Es la experiencia de lo vivido. Un depósito de gestos, miradas, finales que viste llegar. No es la hoja de la margarita. No se trata del optimismo ciego de quien elige al azar. Eso no es inteligencia. La intuición es lo contrario: es la certeza silenciosa que construiste con los años. No la escuchás. La sentís en el cuerpo. Una brújula calibrada por todas las veces que te perdiste. Uno debe aprender a seguirla. Incluso cuando no lleva a ningún lado. O precisamente entonces. Porque a veces el destino no es un lugar útil, sino necesario. Escribir un texto sobre la intuición, por ejemplo. ¿De qué sirve? No cambia nada. No resuelve hambres. Pero hay un impulso, una corrección interna que pide ser obedecida. Es la inteligencia que acumulaste pidiéndote que hagas, simplemente, lo que tenés que hacer. Un acto perfecto porque nace completo, sin justificación. Y cuando eso pasa, el mundo conspira a tu favor. Lo importante es obedecer. Confiar siempre en ese mecanismo interno. En la paz de quien ya no duda.
jueves, 9 de octubre de 2025
ALZAMIENTO
La abdicación del pensamiento crítico. Una derrota disfrazada de comodidad. La mente claudica, no por la fuerza, sino por pereza. El mecanismo falla: llega una idea y, en lugar de interrogarla, se busca su etiqueta. Si proviene del ídolo de turno, se acepta como verdad. El brillo del origen reemplaza el rigor del examen. No es una entrega elegante, es una renuncia. Pensar duele, exige esfuerzo, consume energía. Mejor abdicar. Firmar la dimisión en silencio. El resultado no es paz, sino un vacío. Un coro que repite, nunca cuestiona. La habitación de la razón se oscurece. Alguien, desde su interior, apagó la luz. Esa oscuridad voluntaria es la única derrota que importa. Claudicar no es morir, pero es la muerte de lo que importa.
LO QUE LATE
No se ama lo perfecto. Se ama la huella, que es el mapa de lo vivido. Lo perfecto es una estatua en un parque: se admira, se fotografía, se olvida. No invita a sentarse. No pide que le cuenten un secreto. La gente se acerca a lo que late. A la pequeña torpeza que delata un corazón. A la sonrisa que no es espléndida, pero es cierta. A la manera de llevar el propio peso, sin disimulos. Porque quien oculta sus defectos se convierte en humo: no se lo puede abrazar. No deja huella. Es alguien educado, pulcro, y profundamente solo. Le ha quitado el motor a su vida para que no haga ruido. La verdadera compañía nace cuando dos se reconocen en sus carencias. Cuando alguien dice "también yo" sin palabras. Cuando se comparte el pan de cada día, con sus migas y sus faltas. Así, quien quiere ser perfecto se queda solo. Impecable. Y vacío. Quien acepta ser humano, construye una casa. Y en ella, hay gente.
martes, 7 de octubre de 2025
LOS OJOS DE LOS CIEGOS
Siempre el mismo sueño. La sociedad perfecta. Un diseño de lógica impecable, donde cada vida encontrara su lugar en la pirámide. En cada época, el problema era encontrar el equilibrio entre libertad y seguridad. Creyeron encontrar la respuesta en la felicidad. Una nueva ecuación por resolver. Los arquitectos tomaron la felicidad. La usaron como instrumento. La carnada en la trampa. La promesa que nos hacía caminar hacia la jaula, creyendo que era un regalo. Catalogaron la belleza. Diseñaron el amor como un contrato eficiente. La tristeza fue borrada, como un error de sistemas. Todo fue suavizado. Todo se volvió transparente. No había dolor. No había sombras. Sólo la luz cruda de su razón. Pero hubo un fallo. Uno solo. Para ver una cosa, necesitás estar separado de ella. Y ellos, los arquitectos, también se fundieron con su creación. Los que diseñaron la trampa quedaron atrapados en ella. Ya no había distancia. Los observadores desaparecieron dentro de lo observado. La verdad se volvió invisible. No por falta de respuestas. Por un exceso de coherencia. El sistema, perfecto, se volvió ciego. Y la luz, esa que usaron como señuelo, se apagó. Para siempre. No con un estallido. Con el silencio de quien descubre que ha sido el último prisionero en una cárcel que él mismo construyó.
lunes, 6 de octubre de 2025
MONTAÑAS MÁS ALLÁ DE LAS MONTAÑAS
Existen montañas. Luego, más allá, otras montañas. No son antiguas. Son de cemento y luces. Muchas luces. Una cordillera que se construye a sí misma, sin fin. Cada pico es un centro comercial. Cada pasillo, un nuevo barrio privado. La luz que emana no ilumina: convence. Es un brillo persuasivo. Ofrece todo. No pide nada. La vida allí es un acuerdo. Una serie de actos precisos. Entrar, salir, elegir, llevar. La dicha es un objeto en una góndola. Se adquiere, se usa, se reemplaza. Mañana habrá uno mejor. Es un lugar sin preguntas, donde lo inesperado es una anomalía que se soluciona de inmediato. Nos establecimos en esas laderas. Nos ganó la pureza del paisaje. Las líneas rectas, los postes de luz en fila, el zumbido bajo de las heladeras. Es práctico. Es claro. Es la gran novela de lo definitivo, escrita con la tinta fugaz de la oferta del día. Y así, lo cotidiano se transforma en una superficie lisa. Sin asperezas. Una suavidad que se parece a la tranquilidad. Los días pasan frente a vidrios que reflejan otras montañas, más altas y nuevas, a las que no se accede. Porque aquí todo está a mano, pero nada se toca realmente. Las montañas más allá de las montañas no se detienen. Su avance es la medida de nuestro consentimiento. Cada templo del consumo es una elevación más en esa muralla que nos contiene. Nos cautivó la posibilidad de un paraíso y nos dieron una celda de diseño excelente. Aprobamos esta cárcel. Escogimos el resplandor controlado sobre la luz indómita de lo real. Y en medio de tanto destello, en el corazón de tanta posesión, lo único que crece es la nada. Una nada hermosa, limpia, perfumada, que adquirimos y renovamos cada día.
domingo, 5 de octubre de 2025
SILENCIOS
Se accede a ciertos lugares de uno mismo, o no se accede. No es un problema de espejos o de giros bruscos. Ocurre lo mismo al escribir. Incluso en esas confesiones privadas. Existen territorios que el lenguaje esquiva. Por eso armamos relatos. Para trazar un perímetro limpio alrededor del vacío. Un hombre dice: tuve una infancia feliz. Es una frase. Un artefacto. Algo que se instala para no tener que descender. Mejor no hurgar. Después, la juventud: un viaje. El primer beso. Todo en su sitio. La vida como un inventario. Los hijos, el amor, la familia. Un presente impecable. Pero es domingo y afuera cae la lluvia. Y con el agua, lo adherido se desprende. Queda el andamiaje. Lo que es. Ahí la mano busca, a oscuras, esas geografías internas que no nombramos. Y las encuentra.
viernes, 3 de octubre de 2025
DISFRAZ
Se dice que el disfraz es una ficción. Pero cuando todos llevan el mismo, deja de serlo. Se convierte en lo cierto. Porque la verdad no es lo que se esconde debajo. Es lo que todos eligen ver. De ese silencio compartido nace la realidad. Y de ese mismo acuerdo, nace el nosotros. La pertenencia no es más que eso: un paisaje que miramos juntos.
jueves, 2 de octubre de 2025
QUEDARSE, CONTRA TODO
Hay una virtud en quedarse quieto cuando todo pide movimiento. Cerrar la puerta. Hacer del espacio propio un territorio conocido, donde cada objeto vuelve a su lugar y a su razón de ser. Lo que nos cerca no es el mundo, es ese coro de voces que nos invita a soltar, a rendirnos. Afuera se oye el llamado de lo lejano: el viento que trae noticias de otros lugares, el cielo que enciende su último fuego sobre la línea. Quedarse. Eso es todo. Preservar el pequeño reino que somos. Recordar que para ciertas cuestiones siempre hay tiempo, que las tareas pendientes pueden esperar. Esa es la verdadera hazaña. Quedarse, contra todo.
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