Tachó un nombre con lápiz y guardó la lista en el cajón, entre papeles sueltos. Cerró el cajón y no dijo nada. Hacía tiempo que explicar ya no servía. Buscaba otra cosa: alguien que lo ayudara a corregir lo que había pasado. El pasado no lo dejaba dormir. Juntaba fechas, mensajes y razones. Ordenaba todo. Creía que así conservaba algo; en realidad, sólo lo guardaba. Encontró a esa persona. Se sentaba con ella y la escuchaba. Le corregía los recuerdos: esa fecha no había sido así; ese mensaje decía otra cosa. No le pedía que sostuviera la versión que él había armado. No le pedía permiso para elegir: elegía. Cuando terminó, el pasado seguía entero. La versión estaba completa. Era la versión de esa persona. La suya no la había contado nunca. Por eso no aparecía en ella.
lunes, 19 de octubre de 2026
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CORREGIR PAPELES
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