La crisis no pide permiso. Llega. Desordena. Y el mundo, de golpe, queda en otro lugar. Como una casa después de una mudanza. En ese desorden, en algún punto de vos, hay una elección: quedarte con lo que ya no sostiene, o saltar. Tal vez la vida no se limita a lo conocido. El miedo no desaparece. Lo llevás con vos. Camina con vos. Pero la seguridad que depende de la obediencia es una forma de encierro. La libertad no se tiene: se ejerce. No se esperan certezas. Se actúa con lo que hay. La incertidumbre no es una amenaza. Es el terreno donde aparece lo nuevo. El optimismo no es ingenuidad: es una forma de responder. Cuando todo tiembla, vos no te detenés. Tomás impulso. Das el salto. No hay garantías. Pero estás vos.
viernes, 16 de octubre de 2026
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