Creer que uno ve es un error. Lo que hace es ordenar. La certeza es la pereza del pensar. El ego es el que defiende esa pereza: sólo acepta lo que ya sabe. Afuera, no te mienten. Te dan opciones fáciles. Caminos sin curvas. Uno cree que elige, pero sólo elige entre lo que ya le ofrecieron. Lo real es lo que no estaba previsto. El que no saluda. El dato que no encaja. Ahí el orden se rompe. Y la verdad es sólo esa: la certeza es una casa cerrada. La realidad, una ventana abierta. El que mira no es dueño. Sólo pasa. Pero al menos, no miente.
martes, 25 de agosto de 2026
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