martes, 29 de septiembre de 2026

NO ES FÁCIL

     Uno aprende temprano. Hay una mirada que aprueba y otra que no. La de quienes crían, para empezar. Uno estira la mano hacia esa aprobación como quien busca el sol en una habitación fría. La consigue. Y entonces la mirada se corre, pide otra cosa. Nunca se detiene. Después vienen los otros. La pareja, los hijos, los amigos, el que manda. Uno cree elegir. En verdad, obedece. Cree querer algo propio, y lo que quiere es que el otro esté contento. Que esté conforme. Así se pasan los años. El que vive pendiente de la aprobación ajena no está amando. Está haciendo cuentas. Da para recibir, se porta bien para que lo quieran. Y lo que gasta en esa contabilidad es su propia vida, que no vuelve. Hay un momento, si uno tiene suerte, en que se logra soltar la mano del otro. No es fácil, pero cuando ocurre, uno descubre que del otro lado no hay ningún abismo. Sólo uno, parado.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

NO ES FÁCIL

     Uno aprende temprano. Hay una mirada que aprueba y otra que no. La de quienes crían, para empezar. Uno estira la mano hacia esa aprobac...